El aroma de una deliciosa tacita de chocolate nos invita a meditar, y con cada sorbo nuestro interior se siente dispuesto a escuchar, a escuchar con el corazón, lo que nos dice el murmullo de las voces ya sea de nuestro interior o de quien nos acompañe, un ser amado, un amigo del alma o un alguien que quiere compartir con nosotros.... pero también
podemos escuchar a nuestro yo interior que nos invita a reflexionar sobre un tema que nos anda rondando el pensamiento... aunque también podemos escuchar lo que dice alguien que a nuestro alrededor también disfrutan de su bebida predilecta, es un placer disfrutar ya sea solo o en compañía nuestra deliciosa tacita de chocolate.

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